El Museo de Valencina y el Área de Cultura Municipal presentan una nueva iniciativa de divulgación del patrimonio arqueológico municipal destinada a promocionar las diferentes colecciones que alberga nuestro museo. Se trata de ahondar en la caracterización y la historia de los materiales arqueológicos expuestos y también de los que son susceptibles de musealización que se encuentran en el área de reserva del museo. Ofrecer a nuestro visitante presencial pero también virtual detalles y curiosidades que resaltan el valor de determinadas piezas y que ilustran los modos de vida y el mundo de las creencias en la sociedad que habitó nuestra tierra durante el III milenio a.C.
El programa se concibe con una periodicidad anual y la renovación trimestral de cada una de las piezas seleccionadas para la ocasión, atendiendo no solo a criterios de interés museológico sino también científico y de singularidad formal. Lo entendemos, por tanto, como un escaparate que pone la lupa en determinadas piezas para resaltar su importancia dentro de las colecciones del Museo de Valencina.

El hacha de jade verde ingresó en el Museo en el año 2010 gracias a la generosa donación de los herederos de D. Francisco Mª de Tubino y Oliva, ilustre pionero de la arqueología española y descubridor del tholos de La Pastora.
Podemos resaltar dos valores que lo encumbran dentro de las colecciones del Museo y que lo convierten en un pieza realmente única y excepcional.
El primero es su materia prima, una piedra semipreciosa, el jade que según los estudios científicos realizados procedería de la zona de los Alpes suizos. No podemos determinar si la pieza manufacturada se trajo desde tan remoto lugar, o bien si, como parece más probable, se transportó a la Península Ibérica la roca matriz y con posterioridad se talló la pieza que nos ocupa y probablemente otros objetos, pues realmente lo frecuente es que esta materia prima se utilizara para la elaboración de elementos más pequeños, como por ejemplo cuentas de collar. Ello mismo enfatiza la singularidad de nuestra hacha.
En segundo lugar, su cuidada elaboración y su excepcional estado de conservación.
Efectivamente en el hacha aún se puede apreciar la simetría de sus formas y el fino acabado exterior, con un singular brillo que no se ha perdido a lo largo de los siglos. Tanto es así que no parece y así lo manifiesta el estudio formal realizado, que en realidad fuera un útil fabricado con la intencionalidad de usarse. Se trata más bien de un objeto cuando poco decorativo o más bien ritual o cultual con probable valor simbólico. Y ello es algo que se conoce para otros objetos fabricados con este tipo de fin en la prehistoria. No parece que nunca fuera usado como hacha propiamente dicha.
No poseemos referencia exacta sobre su lugar de aparición si bien no debemos descartar ninguno de los lugares en los que Tubino investigó y ello incluye al tholos de La Pastora en Valencina. Al tratarse de una pieza de su colección particular sin mayores referencias, será una cuestión que de momento tengamos que dejar abierta para futuras investigaciones.
MÁS INFORMACIÓN:
Odriozola, C.P., Vargas Jiménez, J.M., Martínez-Blanes, J.M., García Sanjuán, L., 2016. “El hacha pulimentada de jade de la colección Tubino (Museo Municipal, Valencina de la Concepción, Sevilla).” SPAL. Revista de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla 25, pp. 211–227. https://doi.org/10.12795/spal.2016i25.08

El ídolo falange que presentamos procede de una intervención arqueológica realizada en el año 2006 en el casco urbano de Valencina de la Concepción, concretamente en la Avda. de Andalucía nº 9. La pieza tiene unas dimensiones de 7,5 cm de alto y 1,9 cm de ancho y está trabajada sobre hueso y su conservación es excelente.
Aunque son numerosas las evidencias de estas representaciones en nuestro yacimiento, destaca esta pieza por su delicado tratamiento y decoración. Elaborada sobre una falange de caballo, su forma natural se asemeja a una figura humana,
acentuada por un fino pulido de la superficie en su parte central. La decoración se aplica a la pieza por medio de una técnica mixta de grabado y pirograbado, es decir, en primer lugar se trazan las líneas mediante grabado y posteriormente se aplica sobre ellas un objeto ardiente.
En el frontal de la pieza, resaltan dos ojos soles, con una pequeña línea central vertical entre ambos, y separados del resto del cuerpo por dos líneas en forma de “L” invertidas. La superficie en esta parte se encuentra algo deteriorada. En la superficie del anverso destacan 12 líneas paralelas horizontales con formas onduladas, y en la parte inferior dos líneas paralelas horizontales con pequeños trazos perpendiculares. El resultado final muestra unas líneas pardas que asemejan decoración pintada.
La simbología e interpretación de estas representaciones es compleja, ya que aparecen tanto en áreas de hábitat como de enterramientos. No obstante, se incluyen en un grupo más amplio definido por representaciones concretas que nos llevan al
imaginario colectivo de las sociedades de aquel momento: ídolos antropomorfos, ídolos placa, ídolos cilíndricos, ídolos tolva, etc. En este amplio abanico es relevante el hecho constatado de representarse en porcentajes similares tanto figuras masculinas como figuras femeninas.
MÁS INFORMACIÓN:
- Pajuelo Pando, A. y López Aldana, P. (2013): “Ideología de un centro de poder.
Nuevos productos ideológicos de Valencina (Sevilla), en Actas del VI Encuentro de Arqueología del Suroeste Peninsular, Villafranca de los Barros, Ayuntamiento de Villafranca de los Barros, pp. 501-520.
- Hurtado Pérez, V. (2013): “Los ídolos del asentamiento de Valencina de la Concepción (Sevilla): una revisión”, en El Asentamiento Prehistórico de Valencina de la Concepción (Sevilla): Investigación y Tutela en el 150 Aniversario
del Descubrimiento de La Pastora, Secretariado de Publicaciones. Universidad de Sevilla, pp. 311-327.